Alguien se va



ida

Ida Rentoul Outhwaite





De noche las cosas tienen hambre.
Para los niños no existe el símil, sino la metáfora, y por la noche ven, sin soñarlo, lo que vemos nosotros.
Por la noche, el niño y el adulto tratan de descifrar lo mismo: cuando nos toca cumplir, ¿también nos toca sonreír? Si alguien se va, ¿sigues siendo la misma persona? ¿No existía el acuerdo tácito de que cada uno pertenecía al otro? En el futuro, tan sólo una vez, ¿podrían darte una garantía? ¿Qué vas a decir si, cuando regresa, la persona parece más triste, o más joven, o más vieja quizá? ¿O sorprendida, o cambiada? ¿Y si la próxima vez que ves a tu amor tiene una cicatriz en la mejilla o se ha cortado sus preciosos rizos?
El niño abre los ojos de par en par a medida que el misterio de los cuentos de hadas va desvelándose y los mitos se le aparecen reales, pero su sorpresa no es menos intensa que la nuestra.





Ann Beattie. Retratos de Will.

Un sueño del que no se despierta



manon gauthier

Manon Gauthier





En más de trece noches
he pasado contigo trece sueños.
Yo sabría contarte...
 
De tus ojos color de marihuana
conservas una lenta proposición de dicha,
un barco que se aleja sin volvernos la espalda.
 
Te desnudas diaria
en la forma que nunca podrá hacerlo un poema,
enemigas tus sílabas del tiempo,
con gestos desdoblados vas doblando la ropa
y una soberbia extraña se apodera de mí,
convertido de pronto en tu costumbre.
 
Y yo, que no confieso deberte cuanto tengo
porque se hereda un verso igual que una nostalgia,
no me atrevo a contarte
la sensación de oír tu cercanía,
la entrega que me haces de calor en la piel,
lo indispensable de mis sentimientos.





Luis García Montero. Diario cómplice.

Sopla, vuela, tiempo


chris van allsburg

Chris Van Allsburg, The Mysteries of Harris Burdick





Una noche, no hace mucho, miraba a mi hijo, de dos años, que me daba la espalda.
Estaba jugando, y yo contemplaba su nuca y su corto pelo negro rizado, y pensé en el anciano que llegará a ser, con el pelo, densas hebras grises, corto, pero todavía un poco ondulado, muy suave, un anciano que yo nunca llegaré a ver.
¿Y quién sabrá lo que he sentido por él y cómo le he acariciado y cuidado amorosamente? Un día morirá y sus hijos le enterrarán. En el cementerio llorarán y habrá un grupo de gente al que jamás conoceré, tal vez algunos de ellos salidos de mí, criaturas que corretearán sin saber nada... ¿Y quién sabrá cómo le he querido, cómo le he mimado amorosamente, llevado amorosamente, cómo le he poseído de modo tan completo, cómo fue mío un día, cómo fue parte de mí y cómo lo fui todo para él un tiempo? Ahí está la perversidad del tiempo.
Así es el tiempo.
¿Acaso no es verdad?





Yasmina Reza. Hammerklavier.

Luz de medianoche


pascal campion playa

Pascal Campion, Midnight Pic Nic





Todavía no he aprendido a hablar de él. Fue y es mi amor, mi pasión, mi contraseña.



Ana Chávez sobre Julio Ramón Ribeyro, en Un hombre flaco, de Daniel Titinger.

Bendito silencio


alma flor ada_the malachite palace,_atheneum

Alma Flor Ada, The Malaquite Palace. Atheneum.





Si la gente que no tiene nada que decir se callara, habría un gran silencio en la superficie de la Tierra. Son siempre los que no saben nada los que cacarean.


Claude Sabbah

Extravaganza




_eden

Caterina Bianchetti,
Eden





Un delantal. Dos cucharas de madera.
Me ciño el delantal de mamá y no amenazo a nadie con mis teorías científicas o históricas. Así es como desearía que hubiera sido: mi madre, yo y la fluctuante charla que sólo significa afecto.



Confidencias, Nora Seton. Mondadori, 2002.

Cosas que aprender antes de los 90


gallina y niña

Enzo Arnone, Ciccì, coccò, Corraini, 2004.





–El hombre crea la armonía a partir de los equilibrios y los desequilibrios de su universo–dijo–. O sería mejor decir que la mujer crea la armonía a partir de los equilibrios y los desequilibrios de su universo. Pocos hombres buscan la armonía. Prefieren las notas discordantes.
Miriam posee la suya, aunque en su vida ha tenido pocos momentos apacibles. Claro que la paz espiritual es para unos pocos.
Se necesita un fuerte ego para alcanzarla, y sólo un cuatro por ciento del total de la población posee un ego fuerte. Yo nací con un ego muy fuerte–añadió.
–¿Y eso qué significa?
–Significa que no acepto un insulto–dijo riendo–. ¡Ja!



Confidencias, Nora Seton. Mondadori, 2002.

Piedras en los zapatos



up in the air

Pascal Campion. Up in the air.



Me acuerdo que una vez estaba mirando a las niñas en una cama elástica... Estaban tan preciosas, y yo estaba contento porque ellas también lo estaban... Una de ellas tenía un hula-hop y lo estaba usando para saltar, pero entonces la otra también lo quiso y empezaron a pelearse por él, y entonces de repente lo vi todo claro: esos celos ridículos y ese egoísmo... Y pensé, claro, ésta es la condición humana, el estar siempre un poco insatisfecho, continuamente descontentos; porque míranos: aquí estamos, en el Jardín del Edén, y no dejamos de discutir.


Antes del anochecer, dirigida por Richard Linklater, 2013.

Libre



Maggie Vandewalle Airborne

Maggie Vandewalle.
Airborne.



A Moïra, cuyo nombre significa destino, le tiene sin cuidado lo que de ella piense el resto del mundo. Moïra no intenta "pertenecer". Pertenecer, la más lamentable de las obsesiones, obsesión judía, ¿quién sabe? (del judío descarriado, se entiende), obsesión mediocre, la mía.


Yasmina Reza. Hammerklavier.

Dientes de leche y maravilla



kaatje-vermeire-1

Kaatje Vermeire. Marie et les choses de la vie.



Una foto nos muestra a Alta y a mí en un refugio de montaña, abrazadas debajo de unas mantas. No exactamente abrazadas, ya que ella ha levantado la parte superior del cuerpo para ofrecer su rostro al objetivo. Sonríe. Tiene ocho años. Es difícil manifestar una felicidad más desbordante. Sonríe, llena de alegría, mostrando todos sus dientes, o mejor dicho, todos sus "no dientes". Y sobre este tema quiero escribir precisamente: sobre la sonrisa fabuladora, conmovedora, de la desdentada. En su boca abierta se ven dientes de leche, agujeros, puntas de dientes de adulto que asoman y dientes de adulto, desiguales, recién salidos. Jamás tendrá una sonrisa menos estética y más hermosa. Esta foto hace que se me salten las lágrimas y me recuerda cuántas veces, en este momento, en la vida cotidiana, le digo, después de que me los enseñe: "¡Cómo me gustan tus dientes!" Alta se ríe sin entender nada; se da perfecta cuenta de que es curioso que se pueda apreciar tanto esa fase bucal, pero me acepta tal como soy y comprende las cosas más inefables. ¡Hay en esa sonrisa, efímera y breve en el tiempo, tanta fragilidad, una indiferencia tan grande a la seducción, tanta ofrenda de uno mismo en su poquedad, en su imperfección, tanta gracia, en suma! Nada expresa mejor lo parvo, lo marginal, lo fugitivo, que el resplandor inexplicable de esa caótica dentadura. Sólo los niños o los viejos sin barniz saben ofrecer al mundo semejante abismo bienhechor.


Yasmina Reza. Hammerklavier.