Apropiación


elsa beskow

Elsa Beskow. The Curious Fish.





La observación, no sólo el amor, nos hace dueños de las cosas, de las ciudades que hemos visitado, de las historias que hemos vivido, de la gente, de todo. Todas las cosas por las que has pasado sin indiferencia, con atención, son tuyas.



Milena Busquets. También esto pasará.

Busca un decapante


louie jover

Loui Jover





Ocurre lo mismo con la tristeza que, como finísimas capas de cristal crujiente, se va depositando sobre nosotros, nos va cubriendo poco a poco. Somos como el guisante del cuento, enterrado debajo de mil colchones, como una luz brillante que parpadea débilmente. Y, como en los cuentos, sólo el amor verdadero, y a veces ni siquiera eso, puede acabar con la pena. El tiempo la mitiga, como hace con nosotros, como un domador de circo.



Milena Busquets. También esto pasará.

Éramos tan jóvenes



grupo bailando grande

Ferguson Dewar, 1957





La primera corona que perdemos, y tal vez la única imposible de recuperar, es la de la juventud; la de la infancia no cuenta porque de niños no somos conscientes del increíble botón de energía, fuerza, belleza, libertad y candor que al cabo de unos años será nuestro, y que los más suertudos dilapidaremos sin medida.



Milena Busquets. También esto pasará.

Infrarrojos



kaatje vermeire

Kaatje Vermeire.
Marie et les choses de la vie.





Todos vemos cosas distintas, todos vemos siempre lo mismo, y lo que vemos nos define absolutamente. Y amamos instintivamente a los que ven lo mismo que nosotros, y les reconocemos al instante.



Milena Busquets. También esto pasará.

Bajar las cremalleras


arthur rakham

Arthur Rackham





Si los oficinistas del mundo hicieran su trabajo desnudos, si respondieran al teléfono, rellenaran instancias, firmaran certificados y aprobaran expedientes sin ropa, como adán y eva en el paraíso, la realidad cambiaría de rumbo cada media hora. Las personas desnudas, aunque quieran comportarse de forma perversa, están siempre a un paso de la ingenuidad.



Luis García Montero. Alguien dice tu nombre.

Deja tu corazón en mi mano


christian schloe

Christian Schloe





La sexualidad no descubre sólo el cuerpo a cuerpo, sino una complicidad que llena la casa, el juego de la ducha compartida cuando las tuberías dan aviso de que viene el agua, la confianza de compartir el último botellín de cerveza que queda en el frigorífico y la rara sinceridad de las conversaciones en la cama. Es una sinceridad que me recuerda a la poesía, un hablar a media voz, un contar desnudo, con el corazón en la mano.



Luis García Montero. Alguien dice tu nombre.

Disciplinas



just like that

Pascal Campion.
Just like that.





D’Astier, que trató al longevo fotógrafo, dice que para ella conocerlo fue una eterna lección de vida. “Le contaré por qué. Un día estaba yo muy triste y él, con su habitual encanto, lo detectó y me preguntó: ‘¿Qué te ocurre, querida Martine?’. Yo le dije que simplemente no era un buen día y él, sentado a mi lado, compartió su secreto. Me explicó que le había llevado mucho tiempo aprender a ser feliz, pero que había sido disciplinado con la felicidad como no lo había sido con nada. Ese esfuerzo, me dijo, era algo que merecía la pena poner en valor y nunca, ni en los peores días, descuidarlo”.



Elsa Fernández-Santos, "El tesoro de Jacques Henry Lartigue". El País semanal, 25 de junio de 2015.

Entre dos oscuridades, un relámpago


una casa

Isidro Ferrer. Una casa para el abuelo.





Todos tenemos dos vidas.
La segunda comienza cuando nos damos cuenta de que sólo tenemos una.



Tom Hiddleston

Aprender, con los años, cómo se abre una presa





felicita sala

Felicita Sala.
A beachy Christmas.





Despereaux miró a su padre, su piel gris veteada y sus bigotes temblorosos, sus patas delanteras entrelazadas sobre el pecho, y sintió de pronto que su corazón se iba a partir en dos. Su padre parecía tan pequeño, tan triste.
"Perdóname", dijo Lester nuevo.
El perdón, lector, es, creo, algo muy parecido a la esperanza y el amor - algo maravilloso y lleno de poder.
Y una cosa ridícula, también.
¿No es ridículo, después de todo, pensar que un hijo pudiera perdonar a su padre por golpear el tambor que le envió a su muerte? ¿No es ridículo pensar que un ratón perdonaría alguna vez tal perfidia?
Pero aún así, aquí están las palabras que Despereaux Tilling dijo a su padre. Él dijo: "Yo te perdono, Pa."
Y él dijo esas palabras porque intuía que era la única manera de salvar su propio corazón, la única manera de evitar que siguiera partiéndose por la mitad.
Así es: Despereaux, lector, pronunció esas palabras para salvarse a sí mismo.




Kate DiCamillo. El valiente Despereaux.

Buscar el antídoto



hiawatha childhood

Errol Le Cain. Hiawatha's Childhood.





Hay una hambruna en toda la tierra, un hambre que no es de pan, porque hemos tenido demasiado de eso y nuestro lujo nos ha hecho olvidar a Dios; una hambre que no es de oro, puesto que el brillo de cuanto hemos tenido nos ha vuelto ciegos a lo que significa el centelleo de las estrellas; es un hambre de una clase mucho más severa, y que amenaza a casi todos los países en el mundo: el hambre de hombres realmente grandes. En otras palabras, el mundo de hoy sufre la terrible pesadilla de la mediocridad. Nos estamos muriendo de vulgaridad; estamos pereciendo de insignificancia.





Fulton Sheen.

[There is a famine abroad on the earth, a famine not of bread, for we have had too much of that and our luxury has made us forget God; a famine not of gold, for the glitter of so much of that has blinded us to the meaning of the twinkle of the stars; but a famine of a more serious kind, and one which threatens nearly every country in the world – the famine of really great men. In other words, the world today is suffering from a terrible nemesis of mediocrity. We are dying of ordinariness; we are perishing from our pettiness.]